
Una esperanza para los enfermos sidoticos en Ghana es lo que representa “Matthew 25”, un centro para los que padecen sida fundado en 2003 por la Iglesia local en la diócesis de Koforidua, al este del país.
El centro toma nombre del capítulo 25 del Evangelio de Mateo que invita a los cristianos a ponerse al servicio del prójimo: “Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, fui un extranjero y me hospedasteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitáis,, prisionero viniste a verme […] lo que habéis hecho al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo habéis hecho”.
“Matthew 25”, fue ideado y realizado por don Alex Bobby Benson un sacerdote diocesano de 53 años, que estudio psicología en Irlanda y en Estados Unidos. En la diócesis de Koforidua el 3,6% de la población esta afectada por el virus VIH, esto es, más de 700 mil personas, de la que los dos tercios son mujeres.
Respecto a la transmisión sexual, es claro que el método preventivo mas seguro es la abstinencia antes del matrimonio y la fidelidad conyugal. Estos dos consejos coinciden con la doctrina de la iglesia sobre la moral matrimonial y tiene un valor antropológico muy rico valido también para los no creyentes.
Si uno ha sido contagiado por el virus del sida, tiene una responsabilidad muy grave de evitar relaciones de ningún tipo, incluso con preservativo. Algunos critican a la Iglesia sobre este punto, pero tal posición tiene a su favor razones de peso. Cuando se trata de una enfermedad contagiosa y que implica peligro de muerte, no basta con reducir el riesgo de contagio como se puede hacer con el preservativo (resulta eficaz en un 90% de los casos). Lo que hay que hacer, entonces, es por optar por el medio más seguro ( con una seguridad del 100%) abstenerse de relaciones sexuales o de comportamientos peligrosos.
En conclusión, el sida sigue siendo un reto para la comunidad internacional llamada ayudar a los países mas afectados. A la vez, es una invitación a evitar comportamientos discriminatorios contra los enfermos o los seropositivos y a omitir aquellos actos que puedan ser causa de nuevos contagios. La postura de la Iglesia Católica a favor de la abstinencia y la fidelidad, y el esfuerzo por atender a los millones de enfermos de sida.
Se calcula que un 25% de enfermos de sida reciben tratamientos en organizaciones de la Iglesia promovidas por católicos, lo cual es una ayuda enorme.






































